Este mes de septiembre hemos tenido el honor de recibir en BIC Bizkaia Ezkerraldea a Andreas Rieger, biznieto de Karl Ilgner, el ingeniero alemán cuyo legado da nombre a nuestro emblemático edificio: la Incubadora de Empresas Ilgner.

Convertidor Ilgner en el laminador de bloques de Hörder Bergwerks- und Hütten-Verein alrededor de 1910 Fuente: Wikipea

Convertidor Ilgner en el laminador de bloques de Hörder Bergwerks- und Hütten-Verein alrededor de 1910 Fuente: Wikipea

Construido en 1927 como parte de las instalaciones de Altos Hornos de Vizcaya (AHV), el edificio Ilgner fue una auténtica revolución tanto en lo arquitectónico como en lo industrial. Ubicado originalmente en un terreno pantanoso —alejado del resto de la fábrica por falta de espacio—, su construcción supuso un gran reto técnico, ya que exigió una cimentación profunda a 27 metros bajo el nivel del suelo.

El edificio debe su nombre al “Sistema Ilgner“, un innovador accionamiento eléctrico reversible de corriente continua para trenes de laminación. Este sistema, desarrollado por Karl Ilgner junto a la empresa Schuckert Industria Eléctrica, permitió sustituir los costosos sistemas de vapor por una solución más eficiente y económica, marcando un antes y un después en la industria siderúrgica.

Desde su inauguración, el edificio Ilgner llamó la atención por su estética: una fachada de ladrillo con grandes ventanales y una cuidada decoración interior con motivos ornamentales. Tras los derribos de AHV en 1995, el edificio fue rehabilitado para acoger el Centro de Desarrollo Empresarial de la Margen Izquierda (CEDEMI) y, más adelante, nuestra actual incubadora.

Durante su visita, Andreas Rieger pudo conocer de primera mano cómo este espacio histórico continúa hoy lleno de vida e innovación, albergando proyectos de emprendimiento en Ezkerraldea, Meatzaldea y Enkarterri. Sin duda, un emocionante reencuentro con la historia industrial y familiar.